domingo, 23 de septiembre de 2012
Los potitos de mi niño
Tengo un hijo maravilloso. Y no porque sea mio. Porque me ha abierto las puertas del mundo de los niños. Yo, que incluso en mi propia infancia, lo único que quería era ser mayor. Yo, he descubierto el mundo maravilloso de los bebes. Esas pequeñas personitas, primero indefensas, y desubicadas, luego curiosas y con ojos inmensos en busca de cubrir sus instintos básicos a la par que aprender de todo lo que les rodea.
Me lo dijo Jorge, otro Jorge :-) Nadie te dice lo fantástico de ver crecer a un niño. Como evolucionan, como aprenden, lo rapidísimo que crecen. Pero dejemos lo que, creo, debe ser genérico. Hablemos de "mi" Jorge. Ese bebé grandísimo, pero bebé al fin y al cabo, que me sonríe a mi, me mira con esos ojitos ensimismados, llora por su tetita que se encuentra en mi pecho. Ese bebé que se calma con mis besos y abrazos, que se ríe con mis sonrisas, con mis tonterías y mis canciones inventadas. Ese bebé que cuando sonríe, te borra el sueño, el mal humor, la urgencia o el estrés. Ese bebé que dormido y con los ojitos cerrados se abre paso a ciegas hasta dar con su pezón. Dando bocanadas al aire hasta que al final se agarra y ya no se suelta. Ese bebé que con manos inseguras al principio y certeras ahora a sus tres meses, se agarra a mi dedo con seguridad, a mi pelo, a mi pecho. Que me abraza sin darse cuenta, y me da besos babosos.
Ese bebé que te da todo y te quita todo también. Porque ya no hay el mismo baremo que antes, porque tu vida ya es relativa, porque ya es de él. Si eso no es amor, no sé que puedo serlo.
Amor brutal, visceral, irracional. Lo había leído, me lo habían dicho, contado y explicado. Lo había visto. Ahora lo siento.
Bebé te quiero.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario